Original y copia: los repertorios

Desde que Walter Benjamin inauguró el concepto de la reproductividad en la obra de arte los acontecimientos han demostrado su prodigiosa lucidez. A partir de aquel momento, las tecnologías diseñadas para reproducir una pieza artística han llegado a alcanzar insospechados niveles de sutileza y un dolor de cabeza al copyright. Pero la noción de “reproducir”, “copiar” o “imitar” es una antigua necesidad del hombre, casi tan antigua como el hombre mismo. La posiblidad de imitar nuestro entorno es una forma de aprendizaje, lo que nos permite adquirir conocimientos por medio de un práctica constante y constructiva al tiempo que desarrollamos nuestra imaginación; las imitaciones funcionan también como vehículo de difusión de modelos estéticos y por último, en tanto la calidad de la reproducción sea lo suficientemente buena, las reproducciones generan flujos comerciales.

No pretendemos aquí hablar de plagio, sino de todos aquellos trabajos motivados por la admiración hacia el original capaces de aportar un valor ya sea desde el punto de vista técnico, estético o logístico a través de su reinterpretación. Podríamos citar cientos de ejemplos a lo largo de la historia del arte.  En orfebrería concretamente, los talleres trabajaban con libros de repertorios que reproducen modelos combinados una y otra vez de las más diversas formas. Estos modelos que circularon profusamente durante los siglos XVI, XVII y XVIII, a su vez estaban tomados de piezas “originales” de conocida reputación o de un marcado valor estilístico. Los libros de estilo son fundamentales para comprender los añadidos de época de una pieza antigua, pero también se utilizan como referentes en obras de nueva creación.

Cuenta la tradición que estos libros pasaban de taller en taller para su aplicación en orfebrería, arquitectura, bordados, marquetería o incluso pintura. Lo cierto es que cada orfebre, además de utilizar modelos existentes, crea sus propios diseños combinando repertorio y generando nuevas plantillas, generalmente dibujos a mano alzada. No son abundantes las referencias bibliográficas sobre la historia y evolución de estos repertorios, si exceptuamos los vinculados al mundo de las academias; pero sí existen numerosos originales conservados en diferentes instituciones que demuestran su amplio alcance.

Para conocer un poco mejor estos modelos, les proponemos un paseo por el sitio web del departamento de Historia de la arquitectura de la UNAV, un completo recorrido por los libros de estilo de diferentes épocas; y la magnífica colección de grabados y estampas del Victoria & Albert Museum, de donde hemos extraído esta pequeña muestra.

 

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